
¿Cuello de botella, implosión, miedo, muerte? Estas palabras causan grandes dudas y evitan que veamos la liberación real manifestarse en nuestro corazón.
Solo un paso más para caer al abismo con la fe en que me sostiene la cuna que siempre me ha sostenido viva y respirando desde que nací.
Ir más allá de lo que hasta ahora conozco, me da libertad. El proceso es atravesar los sentimientos de tristeza y de apego que han estado allí en el pensamiento, pronosticando la desgracia de que ya no vería más la pertenencia de lo que se me había otorgado.
Todo viene y va constantemente, como las penas, las alegrías, el trabajo, los artículos, las vacaciones, el estatus, las relaciones.
Ese significado que yo misma había dado a las cosas, gramaticalmente, los verbos: tener, poseer, arraigar, detener, disfrutar, incluso sufrir, lastimar, renegar, etc. Verbos que el pensamiento sabe cuando utilizar para mover emociones y utilizarlas como alimento para seguir vivo.
Es el pensamiento el que me dice que si dejo “eso”, no habrá otra cosa más que me proporcione la misma sensación.
Y además existe el tiempo, que es cómplice del pensamiento, es también una amenaza constante que aumenta en la creencia del pensamiento cuando vive de recuerdos y memorias implantadas en el.
El poder atravesar sin miedo el presagio que el pensamiento sabe inculcar de tristeza y dolor; ese túnel de lodo y porquería que me arraiga al sufrimiento, es una alucinación que detiene el crecimiento del espíritu libre, que vive ya en la gracia de la creación plena y eterna de la fuente de amor que me dio la existencia.
Poder liberarse del pensamiento limitante es la vacuna para soltar el dolor. El estar pisando firme en la certeza de que lograr atravesar el cuello de botella, significa el renacer, es saltar al otro lado como lo hace un recién nacido. Es la transformación de la muerte en vida. Recuperando la maravilla de crear un nuevo sueño presente y vivirlo en esa realidad virtual que lo permite todo desde la fuente de sabiduría y amor. Dándole a las cosas otro significado de pureza, de existencia en el espacio.
Los logros y las conquistas se llevan a cabo antes de cruzar los límites de la mente para que nos demos cuenta que siempre ha sido por la Grandeza por lo que luchamos.
En la sabiduría de cada ser humano está el luchar contra la ilusión para atravesar las fronteras y reconocer que solo el amor es el que sabe combatir la ilusión.
Soltar lo que se piensa es “Amar”, quererlo soltar es “Voluntad”, y el soltar esa “idea” es la “Libertad”.
Ni lo pienses, solo ejecuta. La rendición te permite postrarte ante la Grandeza que está en constante movimiento.
Madirak